Hemos participado como socios de ADEFAM en la XXIII Asamblea General de Socios, celebrada en el Teatro Real bajo el lema “Empresa familiar: crecer desde el propósito” . Un encuentro que volvió a poner sobre la mesa una realidad que muchas compañías viven a diario: crecer hoy exige algo más que vender más, abrir nuevos mercados o mejorar procesos. Exige visión, estabilidad, compromiso y una manera muy clara de entender la empresa.
La empresa familiar ocupa un lugar esencial en la economía madrileña y española. Según el Instituto de la Empresa Familiar, este modelo representa más del 90% del tejido empresarial en España, genera más del 70% del empleo privado y supone casi el 60% del VAB privado. En Madrid, donde las empresas familiares suponen también más del 90% del tejido empresarial, hablar de sus retos no es hablar de una parte aislada de la economía: es hablar del presente y del futuro de la actividad empresarial, del empleo y de la capacidad de crecimiento del territorio.
Una Asamblea para hablar de empresa, pero también de contexto
La XXIII Asamblea General de Socios de ADEFAM permitió reflexionar sobre los factores que están condicionando el desarrollo de la empresa familiar. Entre ellos, destacaron tres cuestiones especialmente relevantes: la inestabilidad geopolítica, la alta fiscalidad y el incremento del absentismo laboral.
Son asuntos muy distintos, pero tienen un punto en común: todos afectan a la capacidad de planificar. Y para una empresa familiar, la planificación no es un detalle menor. Forma parte de su manera de crecer, invertir, proteger el empleo, preparar la sucesión y garantizar la continuidad del proyecto.
La empresa familiar suele trabajar con una mirada de largo plazo. No toma decisiones únicamente pensando en el trimestre siguiente, sino en la siguiente generación. Por eso, cuando el entorno se vuelve más incierto, el impacto no se limita a la cuenta de resultados. También afecta a la inversión, a la contratación, a la internacionalización, a la gobernanza y a la confianza necesaria para seguir avanzando.
Inestabilidad geopolítica: cuando el exterior entra en la empresa
La inestabilidad geopolítica ya no es un asunto lejano reservado a grandes corporaciones internacionales. Hoy impacta en costes energéticos, materias primas, transporte, cadenas de suministro, exportaciones, tipos de cambio y decisiones de inversión. El Fondo Monetario Internacional ha advertido de cómo las tensiones internacionales pueden afectar al crecimiento global y presionar los precios, especialmente cuando se trasladan al petróleo, a la inflación o a los mercados.
Para una empresa familiar, este escenario obliga a reforzar la resiliencia. No se trata solo de reaccionar ante cada crisis, sino de construir estructuras capaces de resistir mejor: diversificación de proveedores, control financiero, revisión de riesgos, digitalización de procesos y una estrategia clara para no depender de un único mercado, cliente o canal.
Aquí el propósito adquiere sentido práctico. No es una frase corporativa. Es una brújula para decidir qué se protege, dónde se invierte y cómo se mantiene la identidad de la empresa cuando el entorno cambia.
Crecer desde el propósito: una forma de competir
El lema de la Asamblea, “Empresa familiar: crecer desde el propósito”, resume bien el momento actual. La empresa familiar no puede aislarse de los grandes desafíos económicos, laborales y sociales, pero sí puede responder desde sus fortalezas: visión a largo plazo, compromiso con el territorio, capacidad de adaptación, prudencia inversora y cercanía en la gestión.
El Instituto de la Empresa Familiar recuerda que estas compañías priorizan la transmisión generacional, la autofinanciación, el sentimiento de pertenencia, la estabilidad y el compromiso con el empleo y el territorio. Son valores que, bien gestionados, se convierten en ventajas competitivas reales.
Crecer desde el propósito no significa crecer menos. Significa crecer con criterio. Significa profesionalizar la gestión sin perder la identidad. Innovar sin romper el vínculo con la historia. Incorporar nuevas generaciones sin desplazar la experiencia acumulada. Defender la rentabilidad entendiendo que una empresa familiar también tiene una responsabilidad con quienes trabajan en ella, con sus clientes y con su entorno.
El papel de ADEFAM: compartir visión para fortalecer el tejido empresarial
Formar parte de ADEFAM nos permite estar cerca de conversaciones que afectan directamente al futuro de la empresa familiar en Madrid. El Instituto de la Empresa Familiar incluye a ADEFAM dentro de su red de asociaciones territoriales, un ecosistema clave para representar, conectar y dar visibilidad a las empresas familiares en España.
Encuentros como esta Asamblea son importantes porque permiten compartir inquietudes, contrastar experiencias y recordar que los retos de una empresa familiar no se resuelven solo desde dentro. También necesitan un entorno institucional, fiscal, laboral y económico que acompañe.
La empresa familiar madrileña tiene por delante desafíos importantes, pero también una gran oportunidad: demostrar que el crecimiento sostenible no depende únicamente del tamaño, sino de la claridad con la que se toman decisiones. En un contexto marcado por la incertidumbre, el propósito puede ser precisamente lo que ayude a seguir avanzando con estabilidad, responsabilidad y visión de futuro.
Desde nuestra experiencia como socios de ADEFAM, seguimos comprometidos con una forma de entender la empresa basada en la continuidad, la responsabilidad y el crecimiento con propósito. Porque fortalecer la empresa familiar es también fortalecer el tejido empresarial de Madrid.

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